Jordi contreraS

Evoco contextoS

Sigilio Compúlsez Tinta

Sigilio ha sido de oficina toda su vida. Cuentan que nació en un cubículo y ahí se quedó hasta que su progenitora acabó las horas extraordinarias.

Siempre ha sido un hombre de costumbres sencillas: de grapadora, lápiz con punta, macetita con cáctus llamado Jonás para absorber los rayos gamma del Pentium 486 que seguía funcionando sobre su mesa con el Alejus 1,2,3; de traje y corbata y silla añeja de cuero marrón gastado. Fuera de eso, no había nada. Su casa era el campamento base para reponer fuerzas antes de volver a la oficina, donde le encantaba trabajar después del cierre, cuando todo estaba tranquilo y podía poner su mesa al lado de la máquina de café.

Sigilio solo tiene 2 caprichos en esta vida: por un lado, un cuño de madera para estampar documentos, extrictamente anodino, que sigue escrupulosamente los cánones homologados por el sacrosanto gremio de compulsadores oficiales; por otro lado, su flamante y quilométrica colección filatélica (los sellos de correos, vamos). Con el primero entró a trabajar en las oficinas del revaticano, tras rellenar el anuncio de una caja de cereales, y ha sido su más fiel compañero; juntos han compulsado, cuñado y sellado miles de documentos, mano a madera, como Starsky & Hutch, Bonnie & Clyde u Ortega & Gasset.

Y así vivía, más feliz que un ornitorrinco, cuando al Papa Alejo se le pasó por el cráneo tocar uno de sus dos amores.

El dictador majete llevaba tiempo con ganas de trastocar los sellos, ya que entre la forma cuadrada, los dibujitos y los colores, le olía la cosa a apología del cómic. Un día descubrió una tirada de sellos de Curro, Naranjito y Cobi y, pensando que era una forma oculta de pasar cromos de Pokemon, se lío la manta a la cabeza y prohibió todos los sellos que no llevaran su bienamado jeto.

Ese día, Sigilio montó en cólera a punto de nieve, y tal fue la mala baba generada que abrió un hueco fractal en la brecha dimensional tal que atrajo un torrente de pichurrina (esencia telúrico-festiva de Fanhunter) y lo canalizó a lo único que quedaba en este mundo que le importaba: su cuño hiperhomologado de madera. A partir de entonces descubrió que, mediante su cuño, podía clonar la firma tanto física como virtual de cualquier documento.

Así que, mosqueado a nivel legendario y con su sello clonador de la leche, Sigilio abandonó su bienamado cubículo y se unió a la resistencia donde se dedicó con la misma vocación a redirigir material confiscado por las tropas papales para devolverlo a sus legítimos dueños.

Actualmente Sigilio se ha montado un cubículo con Pladur, plexiglás y su cactus Jonás, en una base secreta sita en Carrasclas de la Botija (el número no te lo digo) y desde allí opera, ofreciendo sus servicios a cualquier comando de la resistance que necesite sus servicios.

HOJA DE PERSONAJE

Nombre: Sigilio Compúlsez Tinta

Características: Hostias 1, Tiros 1, Músculos 2, Reflejos 2, Neuronas 5, Percepción 4, Agallas 3, Carisma 2.

Arquetipo: cerebrito

Pupas: 10

Potra: 9

Parada: 8

Pasta: 2000md

Habilidades: Culturilla (democracia papal) 5, Idiomas (latín) 3, Investigar 4, Atletismo 1, Cabriolas 1, Alerta 2, Sigilo 1, Comecocos 1, Talento (estampar cuño) 4.

Super poderes: Cuño clonador

Coñas y taras:

– Sello de clonación (superpoder).

– Código de conducta (permisos y solicitudes antes de cualquier trabajo. Archivar todas las tareas realizadas).

– Enciclopedia viviente.

Este sitio web utiliza cookies para que usted tenga la mejor experiencia de usuario. Si continúa navegando está dando su consentimiento para la aceptación de las mencionadas cookies y la aceptación de nuestra política de cookies, pinche el enlace para mayor información.plugin cookies

ACEPTAR
Aviso de cookies