Jordi contreraS

Evoco contextoS

Tocando dados

Hoy me vas a permitir que se me vaya la olla. Bueno, más o menos como siempre, pero esta vez el desvarío va por otros derroteros. Hoy charlamos de música en grupo.

¿Que por qué?

¿Hay algo más improvisado?, ¿más efímero?, ¿más rolero?

Una canción afecta a todo lo que alcanza en una construcción magnífica que desaparece cuando acaba. Aunque haya uno que tenga mayor influencia, todo cuanto hace el resto, cuenta. Y si no que le pregunten a Eru acerca de cuando uno de sus cantores se arrancó con un solo y la lio parda.

Al igual que en una de esas sesiones improvisadas, cada uno lleva su propio instrumento, entra cuando le da la gana y comienza a crear. Cuando se hace bien, cuando se consigue realmente la inmersión, todos los integrantes actúan en armonía como si todo surgiera de un mismo medio. No importa que cada uno aporte lo suyo, de hecho es entonces cuando todo cobra sentido, justo cuando el total es la suma de cada una de las diversas partes.

Es, en definitiva, una creación que toma forma sobre la marcha, que se sabe cómo empieza, pero nunca cómo acabará.

¿Te suena?

Armónica y creativa partida.

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