Jordi contreraS

Evoco contextoS

Pinecone

Poco se sabe de Pinecone, antes de la Guerra de las Comadrejas. Ni siquiera su antiguo nombre, que hoy en día nadie recuerda.

Cuando alguien de la Guardia o algún Salvaje le pregunta sobre su infancia, ella se encoje de hombros y responde que fue una infancia normal, feliz, como todas. Aunque todos saben que cualquier buen recuerdo que pudiera tener de aquel tiempo, terminó abruptamente el día en que las comadrejas llegaron al que fuera su pueblo natal. Todo lo que tuvo se perdió entre aquellos muros y todo cuanto fue después, comenzó a forjarse entre los escombros y las llamas.

La historia de su pérdida se remonta a aquel 1149 cuando la entonces joven ratona, actualmente conocida como Pinecone, vivía en Greeneedle: un viejo y gigantesco pino resinero entre cuyas raíces se encontraba su hogar.

Cuando los habitantes de Greeneedle vieron la primera comadreja, una exploradora solitaria, ninguno podía imaginar que todo un ejército aparecería justo detrás. Sin apenas poder reaccionar, se vieron asediados, con el tiempo justo de organizar una defensa improvisada.

Aquel día cayeron muchos, entre ellos los familiares de la joven ratona. La mayoría eran ratones que jamás habían empuñado un arma y perdieron sus vidas haciendo lo que pudieron. Pronto se vio claro que la única salida era abandonar el lugar. Dando todo por perdido, dejaron la ciudad al enemigo y huyeron hacia el este para salvar sus vidas.

No obstante, la cosa no acabó allí. El camino se convirtió en una triste y cruel marcha. Un pequeño grupo de comadrejas les seguía de cerca, siempre atrás: acechando, hostigando, esperando a que alguno se quedara rezagado para cazarlo.

La penosa marcha continuó durante una jornada entera, luchando contra el cansancio, sin que los supervivientes pudieran hacer nada por temor a quedarse atrás.

Con esas, llegaron a la vieja torre de Bellrock. Sus muros, aún fuertes, seguían en pie con su flamante campana en la cima.

Fue entonces cuando la joven ratona se negó a seguir. Cogió una de las grandes piñas que había diseminadas por el suelo, serró la parte más compacta, le fabricó un asa con un cinturón de cuero y, armada con ella como si de un escudo se tratase, subió a la torre y comenzó a tocar la campana.

Por un momento, el resto de ratones intentó hacerle desistir en su empeño e incluso llegaron a dudar si ayudarle, hasta que, al ver la silueta del pequeño grupo de comadrejas en la lejanía, reemprendieron la marcha.

La campana siguió sonando, aun cuando las comadrejas tumbaron la puerta principal y entraron en la torre, subiendo a toda prisa las escaleras.

Desde abajo, los supervivientes de Greeneedle veían a la joven ratona empuñando con una pata su escudo taponando las escaleras, mientras con la otra mecía con fuerza la campana, enviando su tañido a todos los rincones habidos y por haber. Y entre las almenas se vieron saltar secas escamas de piña, mientras luchaban por asomar las primeras figuras de comadreja… a la vez que la campana empezaba a ralentizar su balanceo.

Fue en ese momento, cuando casi podía verse el final de la joven ratona, cuando los supervivientes de Greeneedle al completo cargaron contra el enemigo, consiguiendo entrar en la torre y liberar todo a su paso hasta llegar a la cima. Allí la joven, ya fuera de peligro, seguía aferrada a su improvisado escudo con ambas patas, firme e inmóvil, sujeta por la sobrehumana fuerza de un chillido eterno, agudo e hiriente, mezcla de furia, fuerza y terror.

Mas llegó el silencio, la joven ratona recuperó la calma y volvió a tañir fuerte la campana.

Al llegar el grueso de las fuerzas de las comadrejas, la torre de Bellrock apareció defendida por los mismos ratones de Greeneedle; solo que ahora, dirigidos por aquella joven, estaban decididos a permanecer allí y a hacer sonar la campana hasta que todos los asentamientos supieran que una amenaza sin igual había llegado a Los Territorios Ratón.

Y consiguieron mantenerse firmes, fuertes en la torre de Bellrock hasta que por el este amanecieron ratones de otros asentamientos, junto a una de las primeras patrullas de Guardianes.

Cuando el peligro pasó, con el frente de batalla ya lejos, la torre medio en ruinas y la campana maltrecha, los ciudadanos de Greeneedle hicieron un molde de la improvisada arma de la joven ratona y, fundiendo los restos de la campana, le forjaron un escudo.

Pinecone, pues así pasó a llamarse a partir de entonces, luchó junto a los Guardianes y marchó con ellos al acabar la guerra hacia Lockhaven, donde recibió su capa de color plateado y rojizo, como la piña que le permitió conservar la vida en el primer ataque a la torre de Bellrock.

Ya como Guardiana, Pinecone regresó a la torre que, mantenida medio en ruinas, lucía una nueva campana en su cima. Y se quedó allí, ofreciendo protección y cobijo a cualquier viajero que pasara por el camino. Y por allí pasó, años después, Thyme y su patrulla de los Salvajes, tras su viaje “Más allá de Willowroot”. Este, admirando la capacidad de la ya no tan joven Pinecone para vivir sola allí en medio de la nada, le ofreció ingresar en los Salvajes. Pinecone “La Guardiana de la Torre” pasó a formar parte de aquel variopinto grupo, manteniendo su más que adecuado nombre, y ofreció la vieja torre en ruinas como lugar de reunión para El Encuentro al que todos los años, poco antes de cada invierno, cualquier Salvaje está invitado a acudir.

HOJA DE PERSONAJE

Nombre: Pinecone

Edad: 25

Hogar: Greeneedle

Rango: Guardiana

Capa: Plateado y rojizo

Padres: desconocidos

Mentor: Seyra

Amigo: Fern

Enemigo: Gillian

Creencia

Un Guardián siempre actúa como cree que debe hacerse.

Instinto

Proteger a quien lo necesite.

Frases

Todo muro tiene más de una piedra.

Las acciones, los gestos, no se esperan; se crean.

Equipo

Escudo

Rasgos

Defensora 2, Dura 1, Determinada 1, Hospitalaria 1.

Aptitudes

Naturaleza: 4, Recursos: 3, Voluntad: 3, Círculos: 4, Salud: 5

Habilidades

Militar 4, Luchadora 4, Pionera 2, Superviviente 4, Cazadora 3, Oradora 3, Cocinera 2, Saber (Escudo) 2, Saber (llanura) 2

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