Jordi contreraS

Evoco contextoS

Herald & Dough

Iban con pies ligeros: rápido el sombrero de ala recta, siguiéndole a trompicones el bombín. 

—Oye, jefe, no hay quien te entienda. Los teníamos delante, solo tenías que haberme hecho la seña y nos hubieramos librado de todos los problemas.

—No interesa. Podrías haber fallado.

—Yo no fallo. Nunca.

—O podrías haber acertado más de la cuenta…

La mirada armada de arrugas recriminaba e invalidaba cualquier respuesta. Aun así el bombín se revolvió.

—¡Y qué más da! Una vez empezaran los tiros aquello sería un caos y hubiera acabado con todos.

—Puede que sí, o puede que no. Lo malo de eso es que la segunda opción me deja a mí en peligro… y el único que se divierte eres tú.

—¿Y ahora qué?, ocasiones como esta no vienen dos veces. Estaban todos en la fiesta. Sabes que tengo razón.

—Por eso no te preocupes.

Calló por un momento el bombín, mientras resoplaba.

—Y encima nos perdimos el brindis…

—De eso deberías alegrarte. Sobretodo de no estar cerca cuando choquen el fino cristal, relleno de nitroglicerina.

Calló de nuevo el bombín, y miró hacia arriba como asimilando la información, hasta que la sonrisa del sombrero de ala ancha y un trueno lejano, confirmaron la sospecha.

—Acabamos de despejar todos los problemas.

—Como veas, jefe. Yo solo digo que cuando disparo sé a dónde va el plomo…

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