Balas: Extracciones

Apoyaba un pie en la clavícula mientras se sostenía sobre la silla con el otro. Una mano presionaba la frente de la víctima; la otra, las tenazas.  —¡Demonios, quédese quieto!, ¡que así no puedo trabajar!  Palanqueó, sudó y blasfemó mientras los gritos no cesaban; hasta que al final salió. —¿Ya eftá, doftor? —dijo el pobre […]