Los más añejos recordarán las siglas de BT (Burguertaco) de un proyecto piloto que se estrelló hace años. Su objetivo no era otro que crear un punto franco donde tanto ángeles como demonios pudieran acudir en paz, sin miedo a ser convertidos en angelitos a l’ast o salpicados con agua bendita (estos demonios que son unos tiquismiquis).
Como digo, el proyecto arrancó, empezó a tirar y, como todo lo que incluye al cielo y al infierno, se fue a pique a lo grande; y eso que no repararon en gastos… hasta pusieron a unas trescientas almas en pena diseñando el logo.
El caso es que la idea no estaba mal y, como suele pasar con estas cosas, así lo vieron los de villarriba y villabajo, una vez la cosa se fue al garete y tuvo menos futuro que la comida baja en calorías en una fiesta de Haagenti.
Así que, con el regomello de “y si sí…”, se pusieron las cosas en marcha de nuevo. Pero claro, lo de Burguertaco ya no era plan, porque los de arriba decían que había sido idea suya y los de abajo que la piratearon antes siquiera de que los angelitos hubieran podido contarla. Después de años de gresca (estos tardan más en aclararse que Alan eligiendo traje regional preferido) consiguieron pergeñar algo nuevo.
Decidieron mantener el modelo de restaurante de comida rápida por la versatilidad del modelo de franquicia, por lo repetitivo y machacón del invento y porque se puede reconocer aquí y en VillaSancha del mascarpone (un lugar italoconquense muy del gusto de la jet-set manchega). Para el menú recurrieron a Haagenti y a Alan, pero el primero abandonó cuando le vetaron el postre de 3tn de nata montada con personas dentro, y el segundo los mandó a cagar erizos cuando se enteró de que los productos no se compraban a agricultores locales. Así que tiraron p’alante con lo que cuentan en el programa informativo La Tierra es así, lo que recordaban del tema y algo de info de algún reality de cocina del estilo de Tu cocina da asco. Y así nació:
Limbo Lunch: el pasable restaurante de comida con prisas, creada al gusto de nadie para evitar discusiones.
A simple vista es un restaurante de comida rápida algo dejado. Nada más llegar puede verse el cartel con el logo medio descolgado y una de las puertas que siempre está averiada; una vez dentro, alguna luz parpadea y uno de los servicios se encuentra fuera de sí mismo (en todos los locales igual, oiga). Tienen un poco de todo, pero las hamburguesas van con pan revenío y sin lechuga, la pizza (solo margarita) tiene masa blandurria, los refrescos se sirven con un 40% menos de gas, hay comida asiática sin salsa de soja, tortilla de patatas bien hecha pero sosa y de postre muesly seco en un vasito sin cuchara ni ná.
Aparte de las delicatessemes ya explicadas, todo ángel, demonio o asociado que quiera de verdad hacer uso del servicio especial del Limbo Lunch, debe pedir uno de los tres Japi 500 (a mil no llegan ni de coña) que se ofertan:
1)Menú A perder de boca, que viene con algo de información para el grupo de angelotes o demonietes en la caja.
2)Menú Casi chachi, que viene con un objeto solicitado a las altas o bajas instancias (con la condición de que quepa en la cajita de marras).
3)Menú Poca chicha, que viene con un kit de primeros auxilios previsto para apañar lo que aun sea apañable. Permite recuperar RU puntos de vida.
-Todos los menúes están disponibles solo si los jefazos dan el visto bueno, y van con ñugues de algo masticado que sabe a pollo con retrogusto de musgo en el paladar. Aparte, los demonios tienen alitas ultrapicantesdelaleche y los angelitos tocino de cielo light.
Todo local cuenta en su personal con ángeles y demonios (los primeros son majetes y dan el cambio justo y los segundos escupen en la comida). En un principio se le pidió a Jano y a Valafor que mandaran a los suyos a currar (nadie sabe por qué), pero como nunca cuadraba la caja, le pasaron la gestión a los encargados de la comunicación celestial e infernal respectivamente. No obstante, los currantes suelen ser ángeles y demonios cumpliendo algún tipo de castigo por acciones poco apropiadas.
Cada local garantiza que no haya tangana dentro; de hecho, si alguien se pasa de listo, de tonto o de bruto, es castigado por los suyos; que siempre toca más la moral que ser castigados por el enemigo.
Hay locales de Limbo Lunch por todo el mundo terrenal. Pensaron en hacer sucursales en el cielo y el infierno, pero nadie estuvo de acuerdo (ni siquiera el que lo propuso).
Así que si tú o tu grupo estáis en apuros, si en algún momento todo se pone duro, buscad la doble L y las cosas, si no van a mejor, al menos serán pasables… os lo juro.
Un saludete, Evocador, ángel o demoniete.