Jordi contreraS

Evoco contextoS

Agrestes

Tenían mejores armas, mejor equipo y animales; y un mundo entero por llegar que arrasaría con todo tarde o temprano.

Así lo contaban los ancianos. Algunos porque lo habían visto; otros porque lo presentían. Pero estaba claro que no había marcha atrás. La senda que les dejaban suponía la muerte en vida, de su esencia, su forma de vida.

Así que asieron con fuerza el rifle y permanecieron en el único sitio del que ningún enemigo podría arrancarlos: esos peñascos de roca cobriza de donde, sin ninguna duda, fueron tallados.

Allí son fuertes, independientes e inalcanzables.

Allí pueden luchar contra el mar de cuchillos largos.

Allí resistirán, como la dura piedra, hasta que sus espíritus decidan que ha llegado el momento de marchar.

Y la Tierra deba aceptar el cambio.

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